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A medida que nos vamos introduciendo en el mundo del abanico, nos damos cuenta de su gran utilidad y la magnitud del invento.
HISTORIA DEL ABANICO:
(La dama del abanico, Velázquez). Los primeros abanicos fueron de plumas se crearon en Egipto, muy usados por la realeza de ese país. Los japoneses desarrollaron el abanico plegable de papel, un instrumento y complemento de moda que fue inventado y fabricado para que de forma manual se pudiese mover aire y facilitar la refrigeración.
En Europa se conoce desde finales del siglo XV, fueron los portugueses quienes los trajeron desde China y Japón a través de las rutas comerciales de Oriente. Enseguida se popularizó extendiéndose por toda Europa, en un primer momento para damas de clase alta y luego para el resto de la sociedad.
El abanico, además de constituir un elemento indispensable de la indumentaria del siglo XVII, se convirtió en auténtico instrumento de comunicación en una época en la que las mujeres tenían muy limitada su libertad de expresión.
En España en el siglo XVIII se crea el Gremio de Abaniqueros y a principios del siglo XIX se funda la Real Fábrica de Abanicos. En un principio, el abanico fue de uso tanto del género femenino como masculino, llevando los hombres pequeños ejemplares en el bolsillo. Sin embargo, su utilización se vuelve exclusiva de las damas a principios del siglo XX llegando hasta nuestros días.
Cuando las damas del siglo XIX y principios del XX iban a los bailes, eran acompañadas por su madre o por señoritas de compañía, que velaban por su comportamiento y eran muy estrictas en el desempeño de su labor, por lo que las jóvenes tuvieron que inventar un medio discreto para poder comunicarse con sus pretendientes.
Su arte es muy característico y dentro de lo que se ha denominado “el lenguaje del abanico“, cada movimiento tiene un significado muy concreto. Este lenguaje, desconocido para muchos, respondió a una necesidad de las mujeres de comunicarse con sus enamorados que, sin duda, dominaban perfectamente este código secreto.
Por eso se explica que, en tiempos de Luis XV, rey de Francia, la etiqueta prohibía a las damas de la corte abrir sus abanicos en presencia de la reina, a no ser que lo utilizaran como bandeja para ofrecerle algún presente.
Pero no sólo en Francia existían normas sobre el abanico. Hasta 1939, en la Corte de Inglaterra, fue obligatorio para las damas su uso en recepciones y actos oficiales.
EL LENGUAJE DEL ABANICO:
Existían diferentes lenguajes del abanico pero todos ellos utilizaban como regla común la colocación del objeto en cuatro direcciones con cinco posiciones distintas en cada una de las cuatro. Con ese sistema se iban representando las letras del alfabeto.
Pero además de esa regla general, había ciertos gestos con significado ya conocido por todo el mundo, como pueden ser:
1. Abanicarse rápidamente. Te amo con intensidad.
2. Abanicarse lentamente. Abanicarse de forma pausada, significa soy una señora casada y me eres indiferente. También si se abre y cierra muy despacio significa esto.
3. Cerrar despacio. Este cierre significa un “Sí”. Si se abre y cierra rápidamente significa, “Cuidado, estoy comprometida”.
4. Cerrar rápido. Cerrarlo de forma rápida y airada significa un “No”.
5. Caer el abanico. Dejar caer el abanico significa: te pertenezco.
6. Levantar los cabellos. Si levanta los cabellos o se mueve el flequillo con el abanico significa que piensa en ti, que no te olvida.
7. Contar varillas. Si cuenta las varillas del abanico o pasa los dedos por ellas quiere decir que quiere hablar con nosotros.
8. Cubrirse del sol. Significa que eres feo, que no la gustas.
9. Apoyarlo sobre la mejilla. Si es sobre la mejilla derecha significa “Si”. Sobre la mejilla izquierda es “No”.
10. Prestar el abanico. Si presta el abanico a su acompañante, malos presagios. Si se lo da a su madre, quiere decir “Te despido, se acabó”.
11. Dar un golpe. Un golpe con el abanico sobre un objeto, significa impaciencia.
12. Sujetar con las dos manos. Si sujeta el abanico abierto con las dos manos, significa “es mejor que me olvides”.
14. Cubrirse los ojos. Con el abanico abierto, significa “Te quiero”. Si se cubre el rostro puede significar “Cuidado, nos vigilan.
15. Pasarlo por los ojos. Si se pasa el abanico por los ojos significa, Lo siento. Si cierra el abanico tocándose los ojos quiere decir, “Cuando te puedo ver”.
16. Abrir el abanico y mostrarlo. Significa, “Puedes esperarme”.
17. Cubrirse la cara. Cubrirse la cara con el abanico abierto, significa: Sígueme cuando me vaya.
18. A medio abrir. Apoyar el abanico a medio abrir sobre los labios quiere decir “Puede besarme”.
19. Apoyar los labios. Si apoya los labios sobre el abanico o sus padrones, significa desconfianza, “No me fío”.
20. Pasarlo por la mejilla. Significa, “Soy casada”.
21. Deslizarlo sobre los ojos. Significa: “Vete, por favor”.
22. Mano izquierda. Llevarlo en la mano izquierda quiere decir: “Deseo conocerte”. Moverlo con la mano izquierda significa: “Nos observan”.
23. Mano derecha. Llevarlo o moverlo con la mano derecha, significa: “Amo a otro”.
24. Pasarlo de una mano a otra. Significa, “Estás flirteando con otra” o “Eres un atrevido”.
25. Girarlo con la mano derecha. Significa: “No me gustas”.
26. Tocar la palma de la mano. Quiere decir: “Estoy pensando si te quiero”.
27. Sobre el corazón. Apoyar el abanico abierto sobre el corazón o el pecho, quiere decir: “Te amo” o “Sufro por tu amor”.
28. Darse en la mano izquierda. Darse un golpe con el abanico cerrado en la mano izquierda significa “Ámame”.
29. Mirar dibujos. Mirar los dibujos del abanico, quiere decir: “Me gustas mucho”.
30. Bajarlo a la altura del pecho. Significa: “Podemos ser amigos”. También dejarlo colgado, quiere decir “Seremos amigos”.
31. Cerrarlo sobre la mano izquierda. Quiere decir: “Me casaré contigo”.
32. Ponerse en el balcón con el abanico abierto o salir al balcón abanicándose. También entrar en el salón abanicándose. Saldré.
33. Dejarse el abanico cerrado en el balcón, salir al balcón con el abanico cerrado, o entrar en el salón con el abanico cerrado. No saldré.
34. Arrojar el abanico. Quiere decir: “Te odio”. o “Adiós, se acabó”.
35. Presentarlo cerrado. Significa: “¿Me quieres?”.
36. Sobre la oreja. La izquierda, “Déjame en paz no quiero saber nada de ti”. La derecha, “No reveles nuestro secreto”.
37. Contar o abrir cierto número de varillas. La hora para quedar en una cita, en función del número de varillas abiertas o “tocadas”.


